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27.05.2003

El reflujo continuado debe inducir a sospechar riesgo de cáncer de esófago

Como todos los procesos oncológicos, el objetivo ideal es actuar en las fases donde la enfermedad es controlable. Sin embargo, en la patología cancerosa del esófago no se logra siempre, pese a que se dispone de medios para lograr respuestas y remisión. En una reunión internacional celebrada en Barcelona se han planteado diversos retos terapéuticos y analizado las consecuencias clínicas de la enfermedad.

La percepción sobre la dificultad de deglución o disfagia no se suele asociar al riesgo de cáncer de esófago, síntoma que puede prolongarse dos o tres meses. En tal supuesto es necesario derivar el caso cuanto antes desde la atención primaria a la clínica.

"La exploración con TAC abdominal y torácico y la ultrasonografía endoscópica permiten obtener información detallada sobre el estadio evolutivo de este tumor", ha explicado Manuel Pera, del Hospital Clínico de Barcelona y presidente de la reunión internacional celebrada en Barcelona.

La evolución comparativa establece que en Europa Occidental aumenta el adenocarcinoma frente al carcinoma escamoso. Se sabe que la lesión precursora es el esófago de Barret y la correlación con el reflujo, pero dado que hasta el 15 por ciento de la población muestra en algún momento reflujo o síntomas relacionados, el cribaje para detectar esófago de Barret o clínica inicial es poco efectivo.

El futuro se orienta a determinar grupos o subgrupos de riesgo en los cuales se puedan centralizar los cribajes. La incidencia anual en pacientes con esófago de Barret está alrededor del 0,5 por ciento. También se ha planteado la utilidad del seguimiento del paciente para localizar signos de displasia.La epidemilogía sobre el aumento reciente, especialmente en Europa Occidental y Estados Unidos, del adenocarcinoma del esófago distal y de la unión esofagogástrica es preocupante. Se trata de un tumor que surge a partir de la lesión premaligna que es el esófago de Barret y está en relación con el reflujo gastroesofágico de ácido hacia el esófago. "El aumento de neoplasia se produce junto con el carcinoma escamoso y está relacionado con el tabaquismo y la ingesta de alcohol, que son los factores de riesgo más predominantes para esta patología", ha añadido Pera.

Técnicas en directo

En la sesión, J. J. Stain, del Departamento de Cirugía del Klinikum Rechts der Isar, de Múnich, y S. Attwood, del Hope Hospital de Salford, han presentado datos sobre el papel de la enfermedad por reflujo y la obesidad como posibles factores de riesgo en el adenocarcinoma y que podrían explicar el aumento de incidencia.

Asimismo, se ha retransmitido en directo desde el Hospital Clínico de Barcelona para los congresistas la movilización gástrica mediante laparoscopia en cáncer esofágico con técnica Ivor Lewis, en la que ha tomado parte Antonio María Lacy, cirujano del centro hospitalario y participante del mismo simposio.

Hay grupos partidarios de actuar quirúrgicamente mediante esofagectomía con diversidad de técnicas si es resecable, y otros plantean que se trata de una patología sistémica y es preciso aplicar una estrategia multimodal con quimio y radio principalmente, con la finalidad de reducir el volumen tumoral y actuar precozmente sobre las metástasis sistémicas que puedan existir.

Si posteriormente existiera una respuesta, se plantearía la cirugía. "El problema con los tratamientos multimodales, y los datos lo demuestran, es que puede existir beneficio sólo en el subgrupo de pacientes que, tras el tratamiento, se logra eliminar el tumor del esófago, e incluso de ganglios regionales afectados. Estos se benefician de la intervención quirúrgica.

Actualmente "se investiga en la identificación de este subgrupo de pacientes antes de incluirlos en los protocolos de quimioterapia, ya que no están exentos de toxicidad y morbilidad. Los datos son alentadores pero no concluyentes", ha añadido Pera.

Acalasia
El tratamiento de la acalasia esofágica ha sido analizado por el Servicio de Cirugía de la Universidad de Padua comparando la cardiomiotomía laparoscópica y la inyección de toxina botulínica. Según Giovani Zaninotto, principal autor de este trabajo presentado en la reunión, "la toxina botulínica en casos seleccionados es una opción válida y en la mitad de ellos puede llegar a terner efecto, pero por el momento y al menos en nuestra serie la cirugía se ha manifestado con mejores resultados".

Aunque no esté totalmente demostrado, el seguimiento permitiría actuar en estadios más precoces o de adenocarcinoma. La experiencia sugiere que en los pacientes en seguimiento, cuando aflora el adenocarcinoma precoz, la supervivencia es superior a la de aquéllos que acuden al hospital con diagnóstico establecido de adenocarcinoma. Existe cierta predisposición familiar a la enfermedad por reflujo, pero la etiología genética o su predisposición en adenocarcinoma de esófago está por demostrar. El aumento en la expresión de la ciclooxigenasa 2, una enzima que cataliza la síntesis de las prostaglandinas, es de los pocos indicadores específicos. La aspirina o los AINE se han asociado a la hipótesis de la efectividad de inhibir el mecanismo inflamatorio.

Fuente: Diario Médico, abril 2002.

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