Consejos Paciente

Situaciones especiales: asma en la escuela, asma y ejercicio, asma y embarazo.

Asma en la escuela

La escuela es el lugar (tras el domicilio) donde el niño pasa más tiempo. No deben existir diferencias en la atención del asma dentro del colegio respecto a otros ambientes.

Es un objetivo prioritario que no pierda días de
clase debido al asma. Los padres deben informar al maestro y tutor de que su hijo es asmático. Es deseable proporcionar al maestro un listado de los desencadenantes de crisis y las medicaciones útiles (en el caso de necesitar
la administración de dosis fuera del domicilio).

El niño debe poder disponer de sus medicinas sin restricciones o, en su caso, deben estar en el botiquín a disposición del sanitario responsable, del maestro o del tutor.

El ambiente estará libre de humos y contaminantes.

Es recomendable, si es necesario, utilizar el inhalador antes de realizar actividades deportivas. Siempre que el asma esté suficientemente controlada, los profesores de educación física deberán incentivar la práctica deportiva en estos niños y recordar que grandes deportistas han sido asmáticos (Mark Spitz,
Induráin...).

Los niños con alergia polínica deben evitar las actividades al aire libre durante las épocas de polinización. Los trabajos manuales que requieran el uso de sustancias irritantes, como barnices o serrín, deben realizarse con cautela y, en caso de actuar como desencadenantes, evitarse.


Asma y ejercicio

Consiste en el estrechamiento parcial de los bronquios después de realizar un ejercicio intenso. Produce tos, ahogo o presión en el pecho y ocurre en la mayoría de las personas que sufren asma. Los síntomas aparecen durante y entre los 5 y 15 minutos después de terminar el ejercicio, y desaparecen por sí solos pasados unos 20 minutos.

Se puede prevenir inhalando un broncodilatador de acción corta o nedocromil unos minutos antes del ejercicio y siguiendo unas normas al hacer deporte: calentamiento previo, realizar el ejercicio con descansos, evitar el aire frío y seco, respirar por la nariz y evitar la práctica deportiva durante las exacerbaciones asmáticas.

Asma y embarazo

El asma puede cambiar durante el embarazo. Una de cada tres mujeres empeora, otra mejora y la restante permanece invariable. Los temores acerca de los posibles efectos secundarios que los medicamentos pueden ejercer sobre el niño son infundados. En la actualidad, sabemos que existe más riesgo para éste si se retira el tratamiento a la madre, pues se podría desencadenar una crisis (que ocasionaría una falta de oxígeno en el niño), que la medicación utilizada para tratar el asma. Por lo tanto, durante el embarazo se debe seguir el tratamiento habitual, aunque podría ser recomendable seguir controles médicos periódicos más frecuentes. Eso sí, es fundamental seguir las medidas básicas de control ambiental y particularmente no fumar.

Fuente: Guía Española para el Manejo del Asma. www.gemasma.com

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