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20.03.2003Los frutos secos reducen el riesgo de enfermedad coronaria mortal
Las personas que consumen frutos secos al menos cinco veces a la semana tienen un 50 por ciento menos de riesgo relativo de enfermedad coronaria mortal que los que no los ingieren, y lo mismo sucede con la muerte súbita, concluyen diversos estudios epidemiológicos que ha presentado Emilio Ros, director de la Unidad de Nutrición y Lípidos del Hospital Clínico de Barcelona, en el IV Congreso de la Sociedad Española de Nutrición Básica y Aplicada (Senba), que ha concluido este fin de semana en Sevilla. Sin embargo, "las conclusiones no son tan contundentes en la enfermedad coronaria no mortal, aunque tres de los cuatro estudios realizados en esta línea apuntan a que también en esta situación los frutos secos ejercen un papel protector". Fuente: Diario médicoLa evidencia de que los frutos secos son cardioprotectores ha promovido la investigación de la composición de este alimento y, posteriormente, el desarrollo de estudios clínicos para evaluar el efecto sobre diversas variables, fundamentalmente el colesterol. "Los frutos secos tienen una composición peculiar: son muy ricos en grasa insaturada (entre el 45 y el 75 por ciento de la composición total). Concretamente, la mayoría contiene ácidos monoinsaturados (oleico) y las nueces se caracterizan por su alto contenido en poliinsaturados y en ácido alfa linolénico, que es el omega-3 vegetal". Además, tienen fibra vegetal, proteínas de alto contenido biológico, fitoesteroles (que interfieren la absorción del colesterol), arginina (precursor del óxido nítrico), vitaminas y otros antioxidantes de tipo fenólico. En este sentido, "las nueces son el segundo vegetal, de un total de 124 evaluados, más potente en antioxidantes". Por todo, Ros no duda en calificar a los frutos secos de "cápsulas de salud", pero ha matizado que "deben ser naturales, sin tostar, debido a que los antioxidantes se encuentran en la piel, que se pierde con el tueste".
Ingesta diaria
Sobre la ingesta recomendada, los estudios en sujetos sanos coinciden en que unos 50 gramos diarios de frutos secos reducen las cifras de colesterol un 5 por ciento en personas con cifras normales y un 10 por ciento en hipercolesterolémicos, resultados que son iguales en ambos sexos y para todas las edades. En los trabajos no se han incluido individuos que han sufrido un infarto previo, pero "no cabe suponer que se vayan a comportar de diferente forma".
A la alusión de que los beneficios podrían verse mermados con la ganancia de peso que conlleva el consumo de estos alimentos, Ros ha sido tajante al tachar de errónea "la percepción que tiene la gente de que los frutos secos engordan por su alto contenido en grasa". Para ello, ha argumentado que en los trabajos clínicos no se han apreciado variaciones de peso, aunque "las cantidades estaban muy controladas". En los estudios epidemiológicos "sucede al revés: que los que consumen frutos secos están más delgados, pero ello puede ser porque lleven estilos de vida más saludables".
Para Francisco Pérez Jiménez, director de la Unidad de Lípidos y Ateroesclerosis del Hospital Reina Sofía, de Córdoba, "el consumo de grasa es necesario, y lo que hoy se propugna es que la alimentación sana tenga como aporte calórico fundamental grasa monoinsaturada y cierta cantidad de poliinsaturada. El aceite de oliva es muy abundante en la primera y los ácidos grasos poliinsaturados n3 se encuentran en el pescado y, en menos cantidad, en las nueces".
Función endotelial
En su conferencia magistral, Pérez Jiménez ha disertado sobre la alimentación y la protección endotelial, y ha destacado que la función endotelial parece tener un carácter predictivo de riesgo cardiovascular. Por ello, y subrayando que todavía pertenece al campo de la investigación, "podemos medir la función endotelial (con métodos no invasivos y sencillos, como la ecografía) y comprobar qué factores la modifican". Así, las investigaciones han ido avanzando y si inicialmente se partía de la hipótesis de que los antioxidantes mejoraban la función endotelial y la grasa la empeoraba, ahora se ha llegado a que lo que importa es la calidad de la grasa".
Hasta ahora, los ácidos grasos que han demostrado mayor beneficio sobre la función endotelial han sido los poliinsaturados n3, de larga cadena y del pescado. Pero "hay datos experimentales de que el linolénico también mejora la función endotelial". Otra línea de trabajo definirá cuánto tiempo desde la ingesta se mantiene el efecto sobre la función endotelial, si varía la calidad de los ácidos grasos en función de la fuente de procedencia y si ambos tipos de ácidos tienen efectos sinérgicos.
Fuente: Diario Médico. Marzo, 2003
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