Información General
Cómo debe tratarse
La diabetes mellitus es una enfermedad que no se cura pero que puede controlarse con tratamiento. El objetivo es conseguir unos niveles normales de azúcar en sangre. Su control correcto de los mismos evitará las complicaciones futuras de la diabetes.
Así, el tratamiento permite eliminar los síntomas de la enfermedad y conseguir unos niveles de glucosa normales, evitar las hipoglucemias, mejorar la calidad de vida del paciente, prevenir y tratar las complicaciones y garantizar una adecuada nutrición.
El tratamiento de la diabetes se apoya en:
1-Educación diabetológica
El conocimiento y la información sobre la enfermedad así como manejar las diferentes situaciones que se pueden producir en el día a día (hiperglucemia, hipoglucemia, cambio de hábitos por un viaje, por ejemplo, etc.), son fundamentales para un correcto control y una calidad de vida adecuada.
Además se ha de instruir sobre el autocontrol de la glucemia en domicilio, cómo administrar la medicación y pautas de nutrición, entre otros aspectos.
2-Dieta
La alimentación es un pilar básico en el tratamiento de la diabetes. Se ha de seguir una dieta sana y equilibrada. Generalmente el equipo médico facilita al paciente un modelo de dieta ajustada a sus necesidades y a otros problemas que puedan ir asociados (como obesidad o hipertensión arterial). Mediante la educación nutricional el paciente es capaz de seleccionar los alimentos adecuados.
Recomendaciones generales:
- Limitar la cantidad de azúcares simples, es decir, aquellos que se absorben rápidamente provocando una subida rápida de azúcar en sangre. Entre éstos se incluyen: todo tipo de azúcar, refrescos caramelos, golosinas, chocolate, repostería y pastelería, miel, mermeladas y leche. Los alimentos pueden contener azúcares "rápidos o simples" (hidratos de carbono que se absorben rápidamente) o azúcares "lentos o complejos" (hidratos de carbono que se absorben de forma lenta). En los pacientes con diabetes es recomendable ingerir los azúcares lentos. Podemos encontrar azúcares lentos en el arroz, las verduras y las patatas. Son mucho más seguros para el diabético porque llegan a la sangre más lentamente y permiten que el organismo los vaya absorbiendo antes de que aumenten los niveles de glucosa demasiado en sangre.
- Seguir una dieta baja en grasas, se ha de reducir el consumo de grasas animales o saturadas.
- En cuanto a la ingesta de proteínas se recomienda un 1gr/kgpeso/ día.
- La ingesta de fibra (por ejemplo pan integral) es muy recomendable ya que entre otros beneficios disminuye la absorción de hidratos de carbono (azúcares).
- Se recomienda el consumo diario de verduras y vegetales.
- En cuanto al horario y distribución de las comidas, es fundamental la regularidad en el horario, la cantidad de hidratos de carbono ingeridos en cada comida y el número de comidas a realizar. Se aconseja realizar al menos 4-5 comidas diarias para mantener un nivel de glucosa adecuado.
- En diabéticos con sobrepeso u obesidad se ha limitar la cantidad de calorías y realizar una dieta que permite volver a un peso normal. Generalmente se indican dietas entre 1250 y 1750 calorías.
- El alcohol y el tabaco han de evitarse. El tabaco agrava las complicaciones que pueda tener ya de por sí la diabetes. Se desaconseja el consumo de bebidas con alcohol y alto contenido de azúcar como son los vinos y sidras dulces, si y licores.
Ejercicio físico (ver consejos al paciente)
La práctica de ejercicio físico ayuda a un mejor control de la diabetes. El ejercicio ayuda a perder peso, reduce los niveles de glucosa al incrementar la acción de la insulina y previene la enfermedad cardiovascular asociada a la diabetes (infarto, embolias). Además mejora la sensación de bienestar. Se recomienda realizar al menos 30 minutos diarios de ejercicio.
Aunque se puede realizar cualquier ejercicio con las debidas precauciones, se recomienda sobretodo el ejercicio aeróbico(requiere consumo de oxigeno).
Tratamiento farmacológico
Existen dos tipos de tratamientos farmacológicos para la diabetes mellitus: la insulina y los antidiabéticos orales (pastillas).
La insulina es el tratamiento imprescindible en todos los pacientes con diabetes tipo 1. Los antidiabéticos orales se indican en los de tipo 2, quienes también pueden requerir en alguna fase de su enfermedad insulina.
Existen varios grupos de antidiabéticos orales que se clasifican en función de su mecanismo de acción:
a) Fármacos que incrementan la secreción de insulina por el páncreas: sulfonilureas y meglitinidas.
b) Fármacos que reducen la producción de azúcar por el hígado y mejoran la utilización de la insulina por los órganos y tejidos: biguanidas.
c) Fármacos que mejoran la utilización de la insulina por los órganos y tejidos: tiazolidinodionas o glitazonas.
d) Fármacos que retardan o enlentecen la absorción de glucosa en el intestino.
e) Fármacos que estimulan la secreción de insulina indirectamente: gliptinas.
La indicación de uno u otro vendrá dada por las características individuales de cada paciente, por ejemplo, algunos de ellos están más indicados en pacientes con obesidad, otros cuando predominan las hiperglucemias tras las comidas, otros en pacientes con mayor riesgo de hipoglucemias, etc.
En la diabetes tipo 2 el tratamiento puede iniciarse con dieta y ejercicio y si no se controla se pueden realizar pautas con uno o varios antidiabéticos orales o si es necesario añadir insulina al tratamiento.
La insulina es igual que insulina humana que secreta nuestro páncreas, pero se fabrica de forma sintética en un laboratorio. Se administra mediante un pinchazo subcutáneo (en la capa de grasa bajo la piel). Existen diversos tipos de insulina que se clasifican en función de su inicio de acción y de la duración de su efecto.
- Insulinas de acción ultrarrápida y de acción rápida
- Insulina de acción intermedia
- Insulina de acción prolongada o ultralenta
Para el tratamiento de la diabetes se pueden utilizar diversas pautas de insulina y una combinación de ellas. En términos generales con las lentas y las intermedias se consigue proporcionar un nivel constante de insulina en sangre. Las rápidas o ultrarrápidas tienen un inicio de acción rápido y su efecto es más corto. Su perfil de acción para cubrir las comidas es el más parecido a la insulina liberada por el páncreas de una persona sin diabetes.
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