Información General

Dolor de espalda: cuál es su tratamiento

La lumbalgia aguda tiene buen pronóstico y generalmente el 90% de los casos se recuperan en unas semanas.

 

En la lumbalgia aguda se recomienda:

  • Evitar el reposo en cama. El reposo en cama se debe limitar al menor tiempo posible (2-3 días), ya que tiene poco efecto sobre la curación y podría tener efectos nocivos por favorecer el desacondicionamiento físico.
  • Mantener el mayor grado de actividad posible, evitando aquellas actividades que puedan causar o aumentar mayor dolor de espalda.  
  • Incorporarse a las actividades cotidianas en cuanto sea posible.
  • Pauta analgésica adecuada: analgésicos y/o antiinflamatorios.
  • Se pueden tomar también relajantes musculares (siempre bajo consejo médico por sus efectos secundarios).
  • La aplicación de calor local produce un alivio transitorio de los síntomas iniciales.
  • Ejercicios. Aunque en el dolor lumbar agudo no está clara su eficacia, se aconseja ejercicio aeróbico suave a partir de la segunda semana (caminar, nadar, bicicleta estática). En una segunda fase se puede empezar un programa de ejercicio físico específico. Durante las primeras cuatro semanas se evitará la realización de ejercicios de flexibilidad y fortalecimiento de la musculatura del tronco. El ejercicio no debe producir dolor al realizarlo.
  • Corregir factores posturales que hayan contribuido a la aparición del dolor.

 

En la lumbalgia crónica además de las recomendaciones generales de la lumbalgia aguda existen otras posibilidades terapéuticas con eficacia más limitada que incluyen: la acupuntura, los masajes, las tracciones, las infiltraciones (inyecciones) con analgésicos o antiinflamatorios, la neuroestimulación eléctrica (TENS), los ultrasonidos, los corsés y fajas lumbares.

  • Rehabilitación: el programa de ejercicios (rehabilitación) lo debe indicar, recomendar y supervisar su médico y/o fisioterapeuta especializado.
  • Tratamiento quirúrgico. Indicado sólo en caso muy específicos y cuando existen claras garantías de éxito. Se aplica en un reducido número de casos. Algunas indicaciones incluyen:

- Compresión de los nervios

- Tumores o infecciones en la columna

- Hernia discal con afectación nerviosa

- Deformidades graves por destrucción de las vértebras

 

El tratamiento sintomático con fármacos u otros tratamientos no quirúrgicos habitualmente es efectivo y el dolor mejora, sin necesidad de recurrir a la cirugía.

Si tras un mes de tratamiento no se ha resuelto, está indicada la nueva valoración por el médico y la práctica de pruebas complementarias.

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