Consejos Paciente
Incontinencia urinaria en el anciano
- La incontinencia urinaria se da también en la población anciana, aunque no es problema inherente con la edad, sino que existen factores que favorecen su aparición. La presencia de este trastorno perjudica la vida social, laboral y de relación de una persona a lo que si se añade que es un anciano, se compromete en gran medida su calidad de vida.
- Actualmente existen diversos recursos terapéuticos que, aunque a veces, no resuelven el problema al 100% sí que mejoran su calidad de vida.
- Es más frecuente en mujeres ancianas que en hombres.
- Factores de riesgo asociados: crecimiento de la próstata, obesidad, tratamientos médicos, enfermedad vascular cerebral, hiperactividad del músculo detrusor, dificultades de movilidad y deambulación.
Tipos
- Incontinencia transitoria (aguda o reversible): Se refiere a aquellos casos que duran menos de 4 semanas, así como aquellas situaciones en las que la pérdida de la continencia se considera como funcional, sin que exista una lesión estructural responsable de la misma.
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Causas: cuadro confusional agudo (delirium), infección urinaria, fármacos ( como los diuréticos o psicofármacos), impactación fecal, alteraciones metabólicas (como aumento de la glucosa o del calcio en sangre), inmovilidad y alteraciones psicológicas (depresión, ansiedad, falta de motivación).
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Incontinencia establecida (crónica): Se refiere a aquellos casos en los que existe una lesión estructural que la provoca, a nivel del tracto urinario o fuera de él. Suelen tener una mayor duración (>" 4 semanas), y se requiere la realización de exploraciones complementarias (urodinámica), o la valoración por otros especialistas (urólogo, ginecólogo) para descubrir la citada alteración.
Entre sus causas aparece la patología neurológica (Parkinson, demencia, tumores), la patología vesical (como infecciones o tumores) y las obstrucciones del tracto urinario inferior (hiperplasia de próstata). Otras causas son las que provocan debilidad del suelo de la pelvis (por partos múltiples, cirugía ginecológica, déficits hormonales).
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Otros factores, a los que también se asocia este trastorno, son aquellos relacionados con situaciones de deterioro físico (inmovilidad) o mental (demencia), barreras arquitectónicas y la falta de infraestructura sociosanitaria (carencia de cuidadores).
Diagnóstico
Se trata de una patología poco consultada, ya que con frecuencia se atribuye como algo normal por la edad. Sin embargo, toda pérdida de orina que aparece de forma reciente debe consultarse al médico o geriatra.
Ante un problema de incontinencia en el anciano se deben realizar una serie de pruebas y un análisis exhaustivo del caso, puesto que pueden existir múltiples factores causantes del trastorno. Por otro lado, hay que tener en cuenta si nos enfrentamos a un paciente anciano con las funciones superiores conservadas y autónomo en su vida habitual o a un paciente anciano con funciones superiores deterioradas y/o dificultados físicas-psicológicas.
En la
mayor parte de los pacientes, el tipo de incontinencia específica puede
diagnosticarse a través de una correcta historia médica y de la exploración
física. Esto se puede apoyar en algunas sencillas pruebas complementarias de laboratorio.
En función de las características clínicas y funcionales
del anciano, la repercusión de la incontinencia, la expectativa de vida
y las posibilidades reales de mejorar con la intervención de otro especialista,
se deben individualizar los casos y considerar la consulta al urólogo
y la realización de pruebas urodinámicas.
Tratamiento
El éxito del tratamiento depende de la causa especifica de la incontinencia. Si es diagnóstico no es correcto, los tratamientos prescritos pueden empeorar más que mejorar el problema.
Existen un gran número de opciones farmacológicas " y tratamientos no farmacológicos disponibles ( cirugía, ejercicios pélvicos, etc), ya citados en apartados anteriores.
Antes de iniciar cualquier tratamiento farmacológico, se debe tener en cuenta que los pacientes ancianos son más susceptibles tanto a la acción de los fármacos como a sus efectos adversos.
Un
especial interés en este tipo de enfermos reviste el tratamiento fisioterápico.
Este tipo de tratamiento es una terapia no invasiva, de bajo o nulo riesgo,
sin efectos secundarios y que debe tenerse en cuenta como línea de tratamiento
en la población geriátrica. Se aplica y se trabaja con una serie
de técnicas (como el biofeedback, la electroelestrimulación, los
ejercicios del suelo pélvico) que, tras una adecuada información-educación
del enfermo así como con apoyo psicológico, motivación
y seguimiento, pueden conseguir reeducar al anciano y el control de la micción.
Requieren los recursos asistenciales y profesionales adecuados.
Con un adecuado tratamiento y diagnóstico la mayoría de los pacientes
con incontinencia urinaria pueden curarse o mejorar.
Bibliografía
Urinary incontinence in the elderly. Drug treatment options. Drugs, 1998.
Protocolos diagnósticos y terapéuticos de la incontinencia urinaria en el anciano. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), 2000.
Tratamiento
fisioterápico de la incontinencia urinaria en el anciano. Fisioterapia,
1999.
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