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28.04.2003El neuroestimulador sacro se consolida en incontinencia urinaria
En incontinencia urinaria de urgencia no obstructiva que no responde a los tratamientos farmacológicos y rehabilitadores habituales, la electroestimulación sacra ha demostrado ser una buena alternativa a la cirugía.El neuroestimulador sacro es una alternativa para los pacientes que sufren el síndrome de urgencia-frecuencia urinaria o para enfermos con retención de orina no obstructivos y que no responden a los tratamientos convencionales. El sistema requiere de una intervención poco agresiva y consigue mejorar ostensiblemente la calidad de vida de los pacientes. El Servicio de Urología del Complejo Hospitalario Universitario Juan Canalejo, de La Coruña, ha implantado uno de estos dispositivos, el primero de la comunidad gallega.
Galicia se suma así a Madrid, Barcelona, Tenerife, Valencia y Pamplona, que disponen ya de esta técnica, que se utiliza en casos muy seleccionados para los que no existen otras soluciones excepto intervenciones más agresivas. "En pacientes con incontinencia muy severa y baja capacidad vesical, por ejemplo, era necesaria la ampliación de la vejiga, un abordaje mucho más agresivo", ha explicado Luis Alvarez Castelo, del Juan Canalejo.
Este experto pertenece al equipo que ha realizado la intervención en el centro coruñés. El paciente es un varón, de 30 años, que tenía que sondarse tres veces al día para liberar orina. "Desde efectuado el implante, orina espontáneamente sin residuos y no ha necesitado más cateterismos", ha asegurado.
Impulsos eléctricos
El neuroestimulador, también denominado generador de impulsos, es un dispositivo electrónico del tamaño de una casete que estimula los nervios de la vejiga. "Es similar al marcapasos cardiaco o al dispositivo que se emplea para controlar el dolor. El precio es el principal inconveniente del sistema, ya que asciende a 12.000 euros".
El procedimiento se realiza en dos tiempos. En el primero, se efectúa un implante de prueba en el orificio sacro S3 y se conecta con un cable externo al neuroestimulador que está situado en la cintura. La operación se hace bajo anestesia local y el paciente puede regresar a su casa durante tres días. Si responde satisfactoriamente, se culmina la segunda fase con el implante definitivo. "El neuroestimulador se implanta en el abdomen o en la zona lumbar baja y queda subcutáneo", ha señalado Alvarez. Esta segunda fase se realiza con anestesia local y sedación. El tiempo de ingreso hospitalario es inferior a 24 horas.
Efectos secundarios
La vida media de la batería del generador de impulsos es de cinco años, aunque con cambiarla es suficiente para que el paciente pueda seguir beneficiándose de la técnica. El sistema se completa con un programador del paciente, una especie de mando a distancia, a través del cual el enfermo puede aumentar o reducir la intensidad de los impulsos que emite el neuroestimulador.
Ha asegurado que los efectos secundarios son limitados. "Puede producirse alguna infección o hemorragia pequeña. También puede suceder que el paciente rechace el dispositivo, pero la ventaja es que lo podemos extraer y volver a colocar más tarde".
Antecedentes
Tenerife es una de las ciudades españolas en las que se ha aplicado la estimulación del nervio sacro para tratar la incontinencia urinaria. El profesor David Castro, de la Universidad de La Laguna, destacó la gran novedad que se ha producido en los últimos años en el ámbito de la electroestimulación de los nervios sacros para el tratamiento de la disfunción vesico-esfinteriana. De hecho, "en toda España se han realizado 30 implantes eléctricos, todos ellos con gran éxito" (ver DM del 7-V-2000).
El profesor subrayó que este método, cuyas bases tecnológicas se están aplicando a otras disfunciones del organismo, es la alternativa cuando "ya se ha agotado el resto de las terapias farmacológicas y rehabilitadoras. Siempre se intentarán agotar los tratamientos menos agresivos para el paciente".
Antes de que la técnica fuera aprobada en 1998 por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos, las personas que no respondían adecuadamente ni a los tratamientos habituales eran sometidas a operaciones de agrandamiento de la vejiga, lo que acarreaba serias molestias.
Esta técnica ha sido desarrollada en Estados Unidos por el equipo de Steven W. Siegel, de la Clínica Metropolitana de Urología de Minneapolis. En un estudio a tres años sobre 155 pacientes, revelaba que el 47 por ciento ha superado su incontinencia.
Fuente: Diario Médico, octubre 2002.
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